miércoles, 14 de septiembre de 2022

Francia Marquez Mina. Primera Vicepresidente Afrocolombiana

El 7 de agosto de 2022 se posesionò como Presidente de la Republica Gustavo Petro Urrego y su formuala Vicepresidencial Francia Marquez Mina. Francia se constituye en la segunda mujer en Colombia en ostentar esta dignidad despues de Martha Lucia Ramirez y la tercera mujer en el continente Americano despues de Epsy Campbell Barr en  Costa Rica y Kamala Harris en Estados Unidos. 







La posesion estuvo llena de simbolos y diversidad de gente quienes llegaron de todos los territorios colombianos. Francia fue acompañada por un nutrido grupo de afrocolomianos que hicieron de esta posesion una fiesta inolvidable. 

ALGUNOS VIDEOS DE LA POSESION PETRO-FRANCIA

viernes, 22 de abril de 2022

COMUNICADO A LA OPINION PÚBLICA NACIONAL E INTERNACIONAL

Pueblo Colombiano, el Movimiento Social Afrocolombiano MSA, manifiesta su profunda preocupación con los últimos hechos que han venido sucediendo en relación con las manifestaciones racistas y xenófobas en contra de la candidata a la vicepresidencia de la República Francia Márquez Mina.

Este tipo de manifestaciones corrobora una vez más que la lucha por la igualdad y equidad de las organizaciones afrocolombianas tiene una razón de ser, y que nuestra nación a pesar de haber reconocido su diversidad étnica y multicultural, está lejos de ser una nación libre de prejuicios, racismo y discriminación, en tanto persistan el mancillamiento, exclusión y menosprecio hacia de la población negra, afrocolombiana, raizal y palenquera (Población Afrocolombiana).

Desde el MSA y las organizaciones de la Población Afrocolombiana, rechazamos tajantemente este tipo de manifestaciones racistas provengan de cualquier sector de la sociedad y sobre todo de quiénes creen que con utilizando un lenguaje racista van a acallar el tránsito hacia una nación más igualitaria.

Nuestro pueblo se une en defensa y protección no solamente de esta lideresa quién encarna una justa lucha sino de todos aquellos que hoy buscan una representación digna para el pueblo afrocolombiano y seguiremos atento al transcurrir de las distintas manifestaciones y situaciones para denunciar ante las autoridades colombianas los hechos que correspondan.

En ese mismo sentido hacemos un llamado a la comunidad internacional para que haga seguimiento y tome acciones conducentes para que este sistema de campaña negativa se detenga. Por una sociedad verdaderamente incluyente y antirracista.

MOVIMIENTO SOCIAL AFROCOLOMBIANO

Colombia, abril de 2022

Comunicado a la Opinion Publica de Piedad Cordoba

COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA

Por PIEDAD ESNEDA CÓRDOBA RUIZ. Senadora Electa Pacto Histórico

Medellín, 20 de abril de 2022

Ante el llamamiento de nuestro candidato presidencial Gustavo Petro Urrego me permito informar a mis compañeras y compañeros de bancada parlamentaria del Pacto Histórico, a los partidos y movimientos políticos que lo conformamos y al pueblo colombiano en general, que:

1. Acepto la solicitud de suspensión de mis actividades dentro de la campaña presidencial. Nada más lejano a mi interés que ser usada como excusa por los enemigos de la democracia para que se empañe nuestra inminente victoria electoral. Me mantengo como parte del Pacto Histórico, convencida de que es la opción para sacar al país de la profunda crisis actual e invito a todos los sectores sociales y ciudadanos que se sientan identificados con mi trayectoria y accionar político a continuar indeclinables en el apoyo a la fórmula presidencial de Gustavo Petro y Francia Márquez.

2. Reitero mi disposición expresada en carta pública del pasado 15 de marzo a acudir ante la Comisión de Ética del Pacto Histórico a ejercer mi derecho a la defensa ante la persecución política desatada en mi contra por los enemigos del cambio. Solicito que mi comparecencia tenga PLENA PUBLICIDAD, siendo abierta al público y a los medios de información que han pretendido por enésima ocasión enlodar mi buen nombre y cercenar mi derecho a hacer política. Estoy segura que mi inocencia y mi carácter de perseguida política van a ser reconocidos nuevamente como en todos los episodios anteriores  documentados ante las autoridades pertinentes.

3. Presentarme ante las instancias de nuestra coalición, en el marco de los acuerdos programáticos es mi deber y mi derecho. Por ello exhorto a todos y todas, los que formando parte del Pacto Histórico, puedan ser objeto de rumores, acusaciones o investigaciones legales en curso, a hacer lo mismo dando muestra de transparencia a diferencia de las otras candidaturas presidenciales, y para no servir a intereses Non Sanctos que pretenden debilitar nuestra campaña presidencial y minar nuestra capacidad de gobierno.

4. Como es de público conocimiento mi hermano Álvaro se encuentra privado de su libertad con fines de extradición por una acción de entrampamiento orquestada por agentes de la DEA para afectar la campaña electoral del Pacto Histórico, como ha denunciado el mismo Gustavo Petro. En mi calidad de abogada y haciendo uso de mi tarjeta profesional he visitado su sitio de reclusión durante este año, pero ninguna otra penitenciaria. Álvaro tiene derecho a su presunción de inocencia y a ser juzgado acorde a las leyes colombianas, por lo que lo he respaldado familiar y legalmente, pero ello no implica ningún acuerdo clientelar con capos del narcotráfico para conseguir apoyo electoral, ni para ofrecer promesas incumplibles; máxime si se habla de privados de libertad en cárceles distintas a La Picota. No he negociado nada a nombre del Pacto Histórico, ni de Gustavo Petro.

5. Advierto, que quienes han enviado a elaborar notas periodísticas cargadas de difamaciones continuaran su guerra sucia contra el Pacto Histórico, contra mi persona y mi familia, independientemente de mis acciones. La persecución no es por hacer campaña sino por lo que programáticamente defendemos. Prueba lamentable de ello en el marco de la actual guerra jurídica en nuestra contra es la inminente construcción de un testimonio para incriminar a nuestro candidato presidencial, como lo viene preparando la Coronel Lombana, quien ahora se encuentra en diligencia judicial en España.

6. Aprovecho para recordar a la Fiscalía General de la Nación que el pasado 7 de marzo solicité mediante derecho de petición, que se me informe sobre seguimientos, interceptaciones legales o investigaciones en mi contra, sin obtener respuesta alguna hasta la fecha. Esta omisión a mi derecho constitucional me ha impedido esclarecer las acusaciones y rumores ante las autoridades, así como ejercer mi derecho a la legítima defensa. La claridad solicitada a la Fiscalía es urgente, máxime cuando medios de información señalan que estoy siendo seguida por organismos de inteligencia sin poder verificar su legalidad, hechos por los que ya ha sido condenado el Estado colombiano y por los que sigo a la espera de ser resarcida.

7. Independientemente de lo que suceda continúo mi lucha por la paz, la soberanía de Colombia y la integración latinoamericana. Sin paz y unidad continental -tal como lo conspiran poderes extranjeros y sus agentes en Colombia y la región - no hay posibilidad alguna de cambio real o gobierno alternativo en nuestro país. No me han arredrado el secuestro ni los crímenes de Estado cometidos en mi contra, no lo hará ahora la especulación de unas supuestas pruebas recién editadas, que en 14 años no ha podido fabricar mi persecutora la Coronel Lombana. Esta palenquera de la política prolongará su batallar.
PIEDAD ESNEDA CÓRDOBA RUIZ

Senadora Electa Pacto Histórico

miércoles, 20 de abril de 2022

Escrutinio al racismo

Por: Arleison Arcos Rivas

Agazapados en el anonimato de las redes sociales, las y los racistas solían lanzar, de rato en rato y casi todos los días, frases e improperios soterrados, asegurando su total impunidad tras el uso de fotografías falsas y avatares en perfiles sin nombres ni indicaciones de referencia. Por estos días, sin embargo, se han descarado; mejor dicho, se han dejado ver la cara, evidenciando que periodistas, cantantes, políticos y gentes del común alimentan a una fiera que ruge y ataca por todos los flancos, sin misericordia alguna, contra sujetos discriminados.

Si bien en Colombia existe la ley 1482 de 2011 y la modificatoria 1752 de 2015, con las que la institucionalidad ha procurado asegurar “la protección de los derechos de una persona, grupo de personas, comunidad o pueblo, que son vulnerados a través de actos de racismo o discriminación”, los ataques, agresiones, acusaciones, insultos y actos contrarios a la dignidad de las personas racializadas y discriminadas no cesan; evidenciando el marcado desinterés de las autoridades en judicializar este comportamiento, y la despreocupada frecuencia con la que la sociedad lo disculpa.

La ley identifica como acto discriminatorio todo evento motivado por “razones de raza, etnia, religión, nacionalidad, ideología política o filosófica, sexo u orientación sexual, discapacidad y demás razones de discriminación”. De igual manera, agrava la consideración del hostigamiento por motivos étnicos, culturales, religiosos, políticos, ideológicos y xenófobos. Aún así, los agentes judiciales suelen descartar la persecución a estos hechos alegando que constituyen experiencias subjetivas en las que las denuncias no revisten las formalidades delictivas típicas y se basan fundamentalmente en “expresiones grotescas y de mal gusto”, “sacadas de contexto”. Por ello, así se avance en denuncias y condenas, también aparecen las absoluciones con las que se niega responsabilidad penal por tales afrentas, considerando como atenuante punitiva la retractación de los sindicados, exculpándose públicamente.

Por ello, como afirmamos en una columna anterior, “mi amigo el negrito”, el racismo institucional se alimenta constantemente ante la complacencia social para tolerarlo y la ineficiencia estatal para perseguirlo.

Reitero: Aunque no existe un libreto racializado, se operan y ponen en juego las características del racismo institucional cuando un individuo o un conjunto de ellos, investidos del reconocimiento público que genera el acceso a un micrófono, la designación como representante, la suntuosidad figurativa en redes sociales, espacios de entretenimiento o escenarios interactivos, la ostentación de un cargo burocrático, el uso de un uniforme, o la prestación de servicios en nombre del Estado. En todos esos casos, cuando un sujeto se expresa o manifiesta de modo tal que sus acciones u opiniones son percibidas como abiertamente discriminatorias, ¡eso es lo que hay!

En pleno proceso electoral no sólo emerge el racismo como tema en los discursos de las y los candidatos a presidente y vicepresidente. También aparecen los improperios, insultos, amenazas y mensajes cargados de rencor, odio e indignidad, en los que se expone con total indiscreción y animosidad el peso discriminatorio del trato desproporcionado e hiriente.

Así ha ocurrido, uno tras otro, en tres acciones en las que Francia Márquez fue convertida en objeto del escarnio racial por una periodista en un medio radial, una cantante de música popular y un Senador posando equivocadamente de defensor; a lo que se suman las graves palabras de hostigamiento proferidas por un político que preside el Senado.

Imágenes frecuentes en las que se compara a una persona afrodescendiente con un orangután o un simio, se reiteran ahora para exponer ideologías de odio que, amplificadas por el efecto multiplicador de las redes sociales y los medios informativos masivos, reinciden en la exposición enfermiza y lesionante de tales expresiones y actuaciones, sin que resulte contundente la inspección moral y la consecuencia legal contra tan frecuentes y contagiosos agresores.

Por ello, en cada acto discriminatorio no sancionado, se eleva la percepción de que el mismo resulta consentido y permitido; quedando igualmente expuesta la hipocresía y doble moral de quienes se manifiestan contra el tratamiento penal de tales expresiones de odio. De ahí que “muy tocados”, “se quejan por nada”, “pero siempre les han dicho así”, “parecen de cristal”, “ya no se les puede decir nada” y afirmaciones semejantes, se repitan en miles de entradas, trinos y cadenas. Pese a la reiteración e incremento de agresiones semejantes, no se eleva el consenso simbólico y legal explícito que evidencie la oposición social a toda forma supremacista, segregacionista y prejuiciosa que reincide en el menoscabo de la dignidad humana y condena a muchos a vivir en un infierno discriminatorio permanente.

El escrutinio sobre tales prácticas no puede ser voluntarioso. Por lo contrario, debe radicalizarse y volverse cotidiano, “hasta que la dignidad se haga costumbre”. 

miércoles, 13 de abril de 2022

¡Obviamente, en Colombia sí existe el racismo!

Articulo en  El Tiempo Aqui

Por: Haidy Sánchez Mattsson11 de abril 2022

¡Claro que sí existe el racismo en Colombia! Está impregnado en las entrañas de la sociedad. Incluso, existen problemas en nuestro país vinculados directamente a la discriminación racial. Pero esto es un problema que la sociedad colombiana no acepta, se lava las manos y, con infantilismo, trata de minimizar.

La lucha contra la discriminación racial es una de las grandes tareas que Naciones Unidas ha emprendido, basándose en la gran desgracia mundial de las últimas décadas, relacionadas con el apartheid. La ONU se ha pronunciado contundentemente y tratado de sensibilizar a la opinión pública mundial respecto a los grandes peligros y las graves consecuencias que ocasionó el apartheid, pero además sobre las secuelas que deja la segregación en las personas y grupos sociales que son víctimas de este hecho. Sin embargo, los colombianos ni siquiera nos damos por enterados.

Es de agregar que, en Colombia, el reconocimiento a las comunidades afrocolombianas a través de la Ley 70 de 1993, donde se abre un camino claro y contundente hacia la plena ciudadanía de esta población tras la abolición de la esclavitud, ha sido algo significativo. Esta ley ha permitido la lucha por la dignidad de este colectivo desde otro ángulo, pero, indiscutiblemente, no ha sido suficiente, pues el racismo aún sigue vigente y se ha acentuado ahora más que nunca. Un ejemplo de esto es la explosión de expresiones y actitudes racistas hacia algunos políticos afrocolombianos, ahora que hay una significativa representación de estos en las candidaturas vicepresidenciales y empiezan a destacarse en un escenario que les ha sido esquivo.

La realidad en Colombia es que es un país dominado política, económica y mediáticamente por una élite de tez clara, no obstante ser una mezcla de indígenas, europeos y africanos. Aun así, muchos de ellos se consideran de raza aria y se ven como seres superiores. En efecto, son muchos de estos —no todos— los que tratan, a como dé lugar, de usar un lenguaje racializado, enfatizando en las diferencias étnicas y dejando el mensaje de que los negros y los indígenas son seres inferiores. Lo más indignante es que cuando las víctimas rechazan este tipo de agresión, se les tilda de resentidos y resentidas sociales.

El racismo aún sigue vigente y se ha acentuado ahora más que nunca. Un ejemplo de esto es la explosión de expresiones y actitudes racistas hacia algunos políticos afro.

En Colombia, la intolerancia y la violencia racial que se genera en las redes sociales ha alcanzado unos niveles exorbitantes, superando así todos los límites. Lo único positivo de todo esto es que se corrobora el grado tan grande de miedo, ignorancia y desconocimiento sobre los grupos minoritarios y culturas existentes en el país. Algo paradójico, porque según el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (Dane, 2018), 4’671.160 personas se reconocen como afrodescendientes (9,34 %) y 1’905.617 personas como indígenas (4,4 %).


Literalmente hablando, el territorio colombiano está conformado por diferentes etnias y, se quiera o no, ninguna tiene más derecho que la otra, independientemente de su representación estadística en el país.

Insisto, para muchos colombianos es difícil asimilar la increíble revolución racista que el país está viviendo actualmente. Ver cómo afloran diversas clases de racismo, todos iguales de dañinos y peligrosos para una sociedad extremadamente polarizada e históricamente violenta como es la nuestra, es algo realmente alarmante.

Hay un ramillete de discriminación. Se percibe desde el racismo frentero, abierto, descarado y agresivo, como el que la conocida cantante colombiana Marbelle ejerció por estos días, donde insulta y violenta la integridad y dignidad de la candidata vicepresidencial afrocolombiana Francia Márquez, hasta el racismo camuflado, como el que la periodista radial Paola Ochoa y sus compañeros de la mesa de trabajo protagonizaron hace unas pocas semanas, también hacia Márquez. Cabe resaltar que la periodista se retractó y aseguró que la malinterpretaron, pero el comentario “más mona, más maja y más estrato seis” no deja de tener un significado racista.

Pero aún más nefasto es la negación de esta realidad o el uso de eufemismos a través de bromas, como el que utilizó el personaje humorístico Juanpis contra el influenciador y aspirante a la Cámara de Representantes por una curul afro Miguel Polo. A pesar de que el humorista se escuda en la ‘sátira’, son comentarios que siguen abultando la grave problemática racial del país.

Es indiscutible que hay una negación enorme del racismo en Colombia. Por más leyes que se promulguen e intentos de sensibilización de la opinión pública se haga, el legado del colonialismo y la historia de la esclavitud siguen extremadamente latentes.

Personajes influyentes de la farándula, los medios de comunicación, políticos y el colombiano del común siguen incitando al odio, a la aversión a las diferencias étnicas y culturales, cometiendo delitos raciales. Ellos saben muy bien que las palabras tienen un significado y una carga de valores durante la historia. De igual modo, saben que al lanzar expresiones racistas sí hay una intencionalidad clara de denigrar, creando así estereotipos negativos asociados a la raza. Muchos de estos ciudadanos con ínfulas de raza aria, sin lugar a duda, tienen un esquema mental rígido, obsoleto y mandado a recoger. Esquema mental que le causa mucho daño a la sociedad colombiana.

Por suerte, son más las personas incluyentes en Colombia que se niegan a dividir, categorizar y ahondar aún más esta crisis que las que se empeñan en continuar; pero aun así, hay mucho camino por recorrer en esta sociedad para lograr que los estereotipos raciales y la brutal discriminación desaparezcan en todas sus formas.

Los flagelos del racismo y la discriminación se pueden combatir, y la mejor vía para lograrlo es con el reconocimiento de la existencia de estos. Adicionalmente, se debe brindar educación multicultural y de ética ciudadana, abordar y no aceptar la doble moral existente, propiciar una atmósfera de aceptación de las diferencias y fortalecer y hacer cumplir la legislación actual contra el racismo.

Recordemos que una sociedad consciente puede señalar, repudiar, hacer control de estos actos irrespetuosos y empezar a practicar la sanción social para todos los racistas. 

El racismo colombiano salió del closet y está en campaña política

Leer articulo aqui

Claudia Mosquera Rosero-LabbéPh. D. en Trabajo Social, directora del Grupo de Investigación Sobre Igualdad Racial, Diferencia Cultural, Conflictos Ambientales y Racismo en las Américas Negras (Idcarán), Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede de La Paz

Todos los discursos racistas escuchados hasta ahora buscan que Francia Márquez dude de sus capacidades para devolverla al lugar subalternizado que la instituyó como incapaz de jalonar procesos de transformación social para las “mayorías minorizadas”. La sabiduría para responder a los ataques ha sido sorprendente.

En Colombia, como en otros países latinoamericanos y caribeños, se niega de manera sistemática el enquiste del racismo en la vida cotidiana, en las instituciones estatales, en las estructuras económicas, y poco se acepta la existencia de geografías racializadas tanto en lo rural como en lo urbano en donde las vidas humanas y las esperanzas de las personas y familias negras parecieran sin valor, al no ser depositarias de derechos sociales fundamentales y sometidas a las violencias, devastaciones y despojos del capital de manera cíclica o perpetua. Allí están los datos que expresan el racismo estructural: la gente de ascendencia africana tiene menos años esperanza de vida, menos posibilidades de ingreso al sistema educativo, y las juventudes afrodescendientes mayores posibilidades de muertes violentas. 

Para esconder el racismo, las élites se han aferrado a la ideología del mestizaje y al mito de la igualdad formal y de la no discriminación republicana liberal. En algunos momentos los grupos sociales beneficiarios de la ideología del mestizaje llaman a la bestia, le permiten salir del closet, la desatan y le piden restablecer las relaciones raciales hegemónicas que justifican las desigualdades, le recomiendan que memoricemos que la acumulación de capital tiene una asimetría racial estructurante. 

Ante la presencia de una mujer negra cimarrona en la escena público-política, el racismo se hizo invitar a estas extenuantes elecciones a Congreso, consultas interpartidistas y escogencia de una fórmula presidencial. 

Las personas insertas en el mundo alterno que han creado las redes sociales han sido testigas –y en ocasiones protagonistas– de la circulación de todas las aristas de la gramática racial criolla pese al encubrimiento del que goza el racismo desde hace siglos, haciendo daños en total impunidad, complicidad y silencio. 

También observamos un repudio ético hacia los discursos racistas que han inundado la esfera pública por parte de personas muy activas en las redes sociales, pero han sido los columnistas de diarios no hegemónicos, de provincia, los primeros en reaccionar para desaprobar y denunciar esta gramática deshumanizante.

El discurso racista como dispositivo para frenar el fenómeno político Francia Márquez   

Hubo que esperar 30 años para que una personalidad del talante de Francia Márquez irrumpiera en el escenario público representando a las nuevas subjetividades políticas que emergieron con el desarrollo de la Constitución de 1991. 

Francia Márquez es el bálsamo que necesitaba Colombia después de la pandemia por COVID-19, la cual desnudó la crudeza de las desigualdades socioterritoriales en el acceso a salud y en el número de hogares que quedaron aún más vulnerabilizados ante la pérdida de ingresos formales e informales para las familias. Es la articuladora de lo que el Paro Nacional significó para repensar un nuevo contrato social sin uribismo. 

La conexión que tiene Francia con un amplio espectro de sectores sociales es innegable. Está sintonizada con los pueblos o grupos históricamente excluidos, las diversidades sexuales, las mujeres racializadas o mestizas empobrecidas, las juventudes de las barriadas, universitarios politizados, milennials, con las personas vinculadas al arte, con gestores culturales y comunitarios, con campesinos, artesanos, trabajadores informales y con ambientalistas, con las clases medias y altas progresistas, entre otros. En últimas con todos aquellos que entienden la necesidad de juntar las diversas luchas por la vida hasta que la dignidad se vuelva costumbre, pensamiento y práctica cotidiana e institucional. 

¿Si Francia Márquez no ocupara el lugar que hoy tiene en la escena público-política recibiría las injurias racistas que hemos escuchado y leído en los últimos meses?, la respuesta es sí. El racismo, aunque se niega a sí mismo para pasar por debajo del radar de las relaciones sociales, es un sensor que siempre reacciona en donde detecta un cuerpo negro generizado, sexuado y con una clase social a cuestas. 

Lo que diferencia los nuevos ataques racistas que recibió cuando formaba parte de la Consulta, y hoy como candidata a la Vicepresidencia por el Pacto Histórico, radica en que estos buscan callar, distraer, distorsionar su pensamiento político y el proyecto de transformación social en el que ella participa; busca agotarla, extenuarla, minar su extraordinaria energía, inteligencia, carisma, capacidad de inspirar y de transmitir esperanza a una sociedad para que sea más sensible y que actúe de manera activa ante los grandes desafíos que hoy nos unen: la política de y para la vida, el presente y futuro de las nuevas generaciones, las crisis climáticas, la potenciación bioeconómica, social y política de las regiones, el reconocimiento de las geografías regionales y culturales como fuentes de prosperidad, y frenar la necropolítica que se desarrolla en los “territorios-laboratorios” del Estado y del capital, y que son los escenarios de muertes, llantos y miedos. 

Todos los discursos racistas escuchados hasta ahora buscan que Francia Márquez dude de sus capacidades, para devolverla al lugar subalternizado que la instituyó como incapaz de jalonar procesos de transformación social para las “mayorías minorizadas”. La sabiduría para responder a estos ataques ha sido sorprendente. Una mujer curtida en la resistencia de los pueblos ante el capital arrasador de la vida y de la naturaleza sabe que el racismo es un dispositivo para frenar la disputa del poder político del Estado para la vida sabrosa y dignificada. 

Francia es el producto de un largo proceso histórico-político que se configuró en los territorios de libertad de los africanos que llegaron y de sus descendientes, espacios habitados por seres humanos que renacieron y que reconstruyeron innumerables conocimientos y prácticas políticas situadas, que se convirtieron en los defensores de la vida, que crearon etno-tecnologías, que se hermanaron con la biodiversidad para llenar de culturas la naturaleza e inventaron una eficaz ontología comunitaria. 

 

Tales espacios crearon vigorosas naciones culturales alternas al Estado-nación, y crearon además palabras en un lenguaje decolonial que amasija los afectos, las emociones  y la vida renacida después de semejante travesía transatlántica: juntanza, muntu, uramba, revulú, kuagro, malungaje, mayora y un largo etc. En estas naciones culturales siempre han cohabitado los pueblos indígenas y todas las culturas campesinas, por ello no es de extrañar la fraternidad interpretativa que existe entre estos grupos sociales y Francia Márquez. 

Ella ha sido y seguirá siendo atacada por todo lo que ella representa: a las mujeres verracas, inteligentes y trabajadoras de este país, a las que les cabe en la cabeza un proyecto que reconoce que somos lo que construimos mediante mandatos sociales colectivos (soy porque somos) desde abajo, que están anclados en la larga historia por la dignificación de la humanidad, en la capacidad de renacer después de las grandes adversidades y por ende de construir sociedades en donde las violencias y las muertes nos sean la regla sino la excepción. 

El costo de todo esto es la racialización de su ser y de su pensamiento político que abarca e interpreta a un amplio espectro de deseantes del vivir sabroso como seres humanos. Aché y larga vida para Francia Márquez Mina. Voz 1: ¿De qué Minas? De los Minas de Suárez Cauca. Voz 2: también de los del Fuerte Elmina

jueves, 4 de noviembre de 2021

Renuncia de PIEDAD CORDOBA a Partido Liberal

Medellín, 3 de noviembre de 2021

 

Doctor

CESAR GAVIRIA TRUJILLO

Jefe Único Partido Liberal Colombiano

 

Atento saludo.

Por medio de la presente carta abierta al pueblo colombiano, formalizo mi retiro de filas del Partido Liberal que Ud dirige. No renuncio al pensamiento liberal ni a la tradición liberal de Rafael Uribe Uribe, Jorge Eliecer Gaitán y Guadalupe Salcedo de la que me siento orgullosa, pero si ratifico ante Ud, ante la actual dirección y ante el pueblo liberal, que no quiero ser contada dentro del registro de afiliados de la estructura que ha convertido la personería jurídica del liberalismo en una auténtica funeraria política. No estoy para ser contada entre los que entierren a un Partido que me permitió hacer política con la voz de las mujeres y los negros,  y que tanto ha representado para los anhelos de cambios sociales en Colombia.

Valga aclarar que no he ocupado cargo en corporaciones públicas desde que fui destituida irregularmente por el Procurador General Alejandro Ordoñez en el año 2010, sanción injusta que Ud como presidente no tuvo el valor de combatir aun cuando se trataba de una curul del Partido Liberal. Tampoco hago parte de la Dirección Nacional Liberal desde 2004, luego de que como co-presidenta logré la más amplia participación democrática en las elecciones internas, e hicimos avanzar al Partido hacia una política de coaliciones democráticas y de férrea oposición al proyecto uribista, cuando muchos de los que hoy posan de sus contradictores todavía lo aplaudían. Así que es claro que no estoy incursa en ninguno de los causales posibles de doble militancia señalados en el artículo 2 de la Ley 1475 de 2011, pero es mi deseo en medio de este momento de inflexión histórica, como es de público conocimiento, continuar mi carrera política con los ideales liberales dentro del Pacto Histórico, no sin antes convocar al pueblo de Gaitán para que nos acompañe en esta gesta, dejando claras las motivaciones que obligaron mi retiro de filas desde hace años, pero que hoy requieren ser expuestas.

No soy yo la que me retiro del liberalismo colombiano. Ud retiró al Partido Liberal de la vida política de Colombia. No puedo militar en un cadáver insepulto. Ud enterró 150 años de historia con su desastrosa gestión que se ha hecho además sempiterna. Balanceemos presidente Gaviria sus casi 15 años en cabeza del Partido Liberal en propia persona o en cuerpo ajeno. Paupérrima votación con candidatos propios en 2010 y 2018, mientras se endosó la candidatura en 2014 a uno de los más fuertes contradictores del último gobierno del liberalismo, a cambio de mermelada. Es hora de recordarle que Ud también es artífice del gobierno catástrofe de Iván Duque cuando sediento de burocracia llamó ilusionado a votar por el Centro Democrático en segunda vuelta. Pero a quienes traicionan sus ideales, la política les paga con la misma moneda del timo.

Gracias a su jefatura, en las elecciones parlamentarias el liberalismo obtiene menos congresistas cada cuatro años, y no logra ganar una alcaldía propia en ninguna de las grandes capitales. El Partido Liberal de Gaitán y Echandía, ha quedado relegado a una famiempresa de embajadas, direcciones de planeación y protección judicial. Una manzanilla tan burda que haría ruborizar al mismísimo Turbay Ayala. Pero Ud, presidente Gaviria lo ha conseguido, superar el conservadurismo y el clientelismo de ese mal presidente liberal.

Pero no es solo su funesta jefatura con la ausencia de garantías democráticas para la participación y la decisión dentro del Partido. Purga tras purga, se convirtió en emperador omnímodo de un cascarón vacío. Mientras tanto, el pueblo liberal, el que salió a protestar desde abril no lo reconoce a Ud, ni a su bancada como voceros de sus intereses. Cuánta falta le hace no solo al liberalismo sino al país en su conjunto que tras treinta años Ud se haga la autocrítica y reconozca que la invitación de su gobierno de Bienvenidos al Futuro fue una falacia. Mientras esto no suceda presidente Gaviria, Ud no solo es un lastre insostenible para el Partido Liberal, sino lo seguirá juzgando la historia como el impulsor del modelo neoliberal que hoy se repudia en las calles. Deslaboralización, desempleo, privatizaciones y miseria. La salud y la educación como mercancías, mientras la economía sigue sin encontrar su rumbo tras tres décadas de apertura económica, pérdida de la soberanía alimentaria, del tejido industrial básico, de la banca de fomento, mientras crece la deuda pública y  un gasto militar exorbitado que Ud inició cuando declaró la guerra integral y prometió con su Mindefensa Rafael Pardo acabar con las guerrillas en 18 meses. A nombre de tantos jóvenes liberales que desde las regiones lo elegimos presidente en 1990 y que fuimos defraudados en nuestros sueños, aquí quien debiera renunciar al Partido Liberal es Ud.

Yo sigo creyendo en la Revolución en Marcha de López Pumarejo, que tristemente no ha podido desarrollarse a casi 90 años de su propuesta. Reivindico la validez de varias de las iniciativas de desarrollo nacional de Lleras Restrepo, prontamente abortadas en el gobierno de Pastrana Borrero. Pero de lo que no podemos rescatar hoy nada, es del modelo neoliberal del que fuese inspirador desde cuando cogobernaba en la presidencia de Barco. Acierta Gustavo Petro al vincular en su propuesta programática del Pacto Histórico el acervo democrático del liberalismo, algo que lamentablemente no se puede decir de la inexistente candidatura liberal para el 2022.

A siete meses de la primera vuelta el Partido Liberal solo tiene definido su bolígrafo para escoger su candidatura o su aval a la presidencia. No hay consulta interna ni abierta. No hay precandidatos y difícil que los haya dentro de la pálida gestión parlamentaria del liberalismo en el actual periodo legislativo. No hay mayor discusión programática. Solo se asoma su enésimo intento por colgarse a un supuesto caballo ganador, siempre y cuando venga de la derecha, cuando el país exige a las y los liberales no permanecer impávidos ante la posibilidad de un nuevo triunfo del proyecto autoritario de la ultraderecha. Contrariando a su lema de campaña de hace 30 años, con Gaviria no hay futuro, ni para el verdadero liberalismo, ni para el pueblo colombiano.

Por todo lo anterior, amparada en el artículo nuevo de Renuncia a la Militancia, introducido en los estatutos en la II Constituyente Liberal de 2011, quiero ratificar que desde hace mucho tiempo ya no pertenezco a su misma agrupación política, para lo que pido desarrollar los trámites de rigor. Manifiesto libre y voluntariamente que continuaré con mi proceso de reagrupamiento de bases liberales y sectores democráticos en Poder Ciudadano, vinculado al Pacto Histórico, pero no en la estructura del Partido Liberal que Ud preside.

Llego al Pacto Histórico entonando orgullosa la tercera estrofa de nuestro himno, que quizás Ud no recuerde, pero claramente nunca la ha enarbolado:

“A la carga vamos, Que Colombia espera, Juramos servirla Con fe y con valor. En nosotros crece La futura patria, Ni más grande orgullo Que ser liberal. Unidos haremos La revolución.”

 

Sin más particular,

PIEDAD ESNEDA CÓRDDOBA RUIZ

1. ANTECEDENTES DE LA PARTICIPACION POLITICA DEL PUEBLO NEGRO, AFRODESCENDIENTE, RAIZAL Y PALENQUERO DE COLOMBIA

El pueblo negro, afrocolombiano, raizal y palenquero siempre ha sido excluido y marginado del poder político, en todos los niveles y esferas de la sociedad nacional. La carencia de poder político popular la ha hecho víctima cotidiana del poder de la oligarquía dominante.[1]

La carencia de poder político y social como resultado directo de la debilidad organizativa e ideológica de la población negra, afrocolombiana, raizal y palenquera ha limitado sus posibilidades de desarrollo dentro de la Nación y le impide explotar eficientemente los recursos naturales de sus territorios, dignificar sus condiciones de vida, participar autónomamente en la toma de decisiones políticas y en la determinación de su destino y los destinos nacionales. La carencia de organización como fuente del poder político popular ha impedido a este pueblo afrodescendiente defender sus derechos ante el atropello de las compañías privadas nacionales y extranjeras. El marco de esta exclusión ha sido la inexistencia de la igualdad de oportunidades para la participación democrática del pueblo dentro de la vieja política de la sociedad colombiana. El pueblo ha sido víctima de la explotación y dominación de una élite que sólo actúa y piensa en función de sus privilegios e intereses dominantes.

La lucha por crear y conquistar poder político para el pueblo negro, afrocolombiano, raizal y palenquero, debe constituir una táctica y estrategia, un objetivo concreto en todo lo cotidiano y un objetivo general que nos guíe a largo plazo. En esta lucha por el poder debemos actuar en unidad con todos los demás sectores populares que comparten nuestras aspiraciones, pero siempre luchando por llegar y permanecer en igualdad de condiciones, en el control de todas las formas de poder político popular que nos sea posible conquistar desde la junta comunal barrial hasta el sindicato y la corporación política. El poder como tarea permanente, como objetivo supremo a alcanzar en todos los niveles y en todas las esferas sociales, comenzando por las formas organizativas de la comunidad en el barrio, el municipio, el departamento y la Nación.

Conquistar poder político popular para el pueblo negro, afrocolombiano, raizal y palenquero con base en la construcción y el control de la organización en todos los sentidos, se debe convertir para la juventud afrodescendiente en apuesta permanente y sistemática. Poder económico, a través de la búsqueda de la independencia económica individual y la organización empresarial económica para la autogestión comunitaria; poder social a través del control administrativo y de la iniciativa en las organizaciones sociales; poder político a través de la creación de alternativas para la participación política independiente, y poder cultural para recuperar y dinamizar nuestra identidad afrocolombiana, negra, raizal y palenquera,  conquistar poder en la educación para promover la etnoeducación y la catedra afrodescendiente y en las institu­ciones culturales para darle libertad y creatividad a nuestra identidad.

En niveles generales y nacionales la tarea de conquistar respeto y representación afectiva popular nos lleva a luchar por conquistar poder político en la vida política nacional, poder político étnico para influir en las decisiones del gobierno y las instituciones estatales, poder político popular para ponerlo al servicio y en  representación de todo el pueblo colombiano. La lucha por conquistar poder político debe responder a la altruista aspiración de la juventud afrodescendiente ante la pregunta: ¿Qué puede hacer el pueblo negro, afrocolombiano, raizal y palenquero organizado por todo el pueblo colombiano? La conquista de poder popular está ligada a la conquista de mejores condiciones de vida y voluntad política para llevar los programas de desarrollo social y los presupuestos hacia el pueblo afrodescendiente y los pueblos marginados.

Todos los jóvenes negros, afrocolombianos, raizales y palenqueros deben tener conciencia de esta gran tarea. Conquistar y construir poder popular, luchar por la democracia local y nacional, son dos objetivos concretos y a la vez grandes propósitos de la lucha organizativa y política afrodescendiente colombiana. Sin democracia que garantice pluralismo, igualdad de oportunidades, igualdad de participación y ascenso social, será imposible superar la exclusión, la desigualdad en las condiciones de vida, la desigualdad en la competencia por las oportunidades de empleo, y la discriminación racista que nos hace víctimas dentro de la sociedad colombiana.

El pueblo negro, afrodescendiente, raizal y palenquero necesita construir y conquistar poder político étnico cuyas bases son la organización étnica, la conciencia sobre la identidad étnica, la educación y la unidad social y política. Así podremos influir positivamente en el presente y futuro de las generaciones por venir.

 

El proceso de construcción del Partido Político Afrocolombiano, Negro, Raizal y Palenquero[2]

El pueblo negro, afrocolombiano, raizal y palenquero, acatando el llamado de Jorge Eliécer Gaitán, debe comprender y asumir que nuestros intereses históricos, económicos y políticos son contrarios a los intereses de las familias dueñas de los partidos políticos, que nos han utilizado durante la historia nacional.

Un partido político es la organización de una clase o un grupo social para defender sus intereses desde el Estado, gobernando. Cada partido tiene sus dueños, que son familias y jefes con nombres propios. Como pueblo no hemos tenido lugar en el pensamiento y la vida de los partidos colombianos, cuando fueron fundados el Liberal y el Conservador, las personas africanas eran sus propiedades, sus bienes muebles, sus esclavos, cuando en 1942 se universalizo el voto para los hombres, los hombres negros, los “ex – esclavos” fueron chantajeados para votar por sus antiguos amos liberales y conservadores, sin saber eso que significaa y utilizados en las guerras civiles, donde ellos peleaban por el poder, como soldados carne de cañón.

Hoy el pueblo negro, afrocolombiano, raizal y palenquero tiene que liberarse de la esclavitud política, las personas descendientes de los y las africanas y que vivieron la esclavización no podemos darle nuestro voto, de nuevo cederles nuestro poder político a los descendientes y herederos de los esclavistas, de los antiguos amos.

El pueblo pueblo negro, afrocolombiano, raizal y palenquero solo podrá liberarse de la esclavitud política y de la hegemonía racial y social de los descendientes de los esclavistas  si construye su propio partido político, su organización política autónoma donde seamos las propias personas negras las y los dueños de nuestros propios votos, de nuestra propia fuerza electoral que nos visibilice en el Estado, que no permita gobernar y administrar la sociedad, para luchar contra la injusticia, el racismo, la discriminación racial y por un nuevo modelo de sociedad donde quepamos todos y todas sin exclusiones y viviendo en una sociedad democrática.

Las personas descendientes de africanos y africanas en Colombia debemos tener presente que “la gente blancos nos dignaron tanto durante la época de la esclavitud que han conseguido que no sepamos pensar de otra forma que no sea la suya”, ya es el momento de autoliberarnos, de acatar el llamado de Bob Marley cuando nos dice a que “saquemos de nuestra alma la mentalidad de esclavos”  y sembremos en la conciencia de nuestras gentes que “los hombres y mujeres realmente libres construyen su libertad” (Lauraghn).

El pueblo pueblo negro, afrocolombiano, raizal y palenquero debe dar el salto político, debe liberarse de la esclavitud política. Política significa gobernar, administrar la sociedad, ejercer el poder dentro de la sociedad. Debemos desarrollar la conciencia y la vocación de sujetos políticos, aprender a ser políticos y políticas, a utilizar la política para gobernar y visibilizar a nuestro pueblo por el progreso de nuestras comunidades y del conjunto del país.

El voto significa poder, la fuerza que domina en la “democracia”. Si damos nuestro voto a los partidos que nos dividen e impiden la unidad de nuestras comunidades y de nuestro pueblo, no tendremos presente ni futuro, siempre van a destruir nuestro tejido social y nos van a utilizar como esclavos políticos, chantajeándonos para que vendamos el voto o botemos el voto. El voto es poder, si servimos de escaleras con nuestro voto para que suban los descendientes de los esclavistas, ellos seguirán siempre arriba y nuestro pueblo abajo pisoteados y discriminados, invisibilizados dentro del Estado y maltratados en las diversas esferas sociales.

El proceso de construcción de nuestro proyecto de empoderamiento político y construcción del partido político negro, afrocolombiano, raizal y palenquero, debemos comenzar con la conquista de las curules étnicas para este pueblo por circunscripción especial, estas curules son una ventaja que nos otorga el sistema para que el pueblo construyamos nuestro propio proyecto político, y un partido, que le permita unir a través del voto ,consciente y responsable, a las personas negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras junto a las personas empobrecidas de Colombia, que a los siguientes años, si se han formado los líderes y lideresas comunitarias y hemos promovido un gran programa social, podamos llegar con nuestra propia fuerza electoral a los espacios democráticos territoriales y nacionales así como a las alcaldías, gobernaciones y a la Presidencia de la República.  El partido negro, afrocolombiano, raizal y palenquero debe luchar por una Colombia donde quepamos todos y todas, sin racismo ni discriminaciones.  

 



[1] Juan de Dios Mosquera Mosquera. Director Movimiento Nacional Cimarron. Organización que desde 1982, promueve la defensa y el ejercicio de los derechos humanos y étnicos de la población afrocolombiana.

[2] José Eulícer Mosquera Rentería


Propuesta Politica MSA. ENFOQUES

ENFOQUES 

ENFOQUE PSICOESPIRITUAL[1]La fuerza espiritual de este enfoque psicoespiritual tiene sus orígenes en las raíces africanas que nos convocan y nos brindan sus principios como elemento de poder reparador y sanador. Con el enfoque psicoespiritual continuamos el camino, esta vez con la fuerza de las Diosas y Dioses africanos que desde el proceso libertario han acompañado a nuestras ancestras y ancestros. Nuestros Orishas han dejado el camino preparado y reparado para que hoy después de muchos años viviendo con una espiritualidad ajena, volvamos al seno de la madre que nos parió y nos vio nacer.  Volver al seno materno es volver por el calostro, volver al agua de socorro, al baño del amor, en compañía de nuestro poder espiritual con raíces africanas, porque volver al seno de la Madre, es volver al camino sin atajos. El enfoque psicoespiritual tendrá tres elementos importantes a saber: la medicina ancestral como camino, el regreso al camino de la matriz sembrada y ombligar el saber espiritual con el poder político.  

ENFOQUE DE GÉNERO. El Género como herramienta y categoría de análisis, nos mueve a analizar las relaciones producidas bajo un sistema de poder que define condiciones sociales distintas para mujeres y hombres en razón de su sexo y roles asignados culturalmente, es decir asigna un lugar social como seres subordinados a (las primeras) y seres con poder a (los segundos) sobre los principales recursos del universo. 

El enfoque de Género pone en evidencia las inequidades existentes y permite explicar las condiciones históricas de desigualdad entre mujeres, hombres y otras identidades que se desconoce o se excluyen y expulsan volviéndolas carentes de poder e identidad.

La ideología de poder que sustenta estas construcciones culturales y sociales se denomina Patriarcado. Y uno de sus sustentos es la división sexual del trabajo y asigna menor valor a todo aquello que transcurre en el ámbito de la reproducción biológica y mayor valoración a todo aquello se desarrolle en el ámbito de reproducción social, determinando así lo importante, lo urgente y lo aceptable o no en su lógica de dominación.  

ENFOQUE ANTIRRACISTA: El antirracismo, es una apuesta social y política que busca hacer evidente la existencia del racismo como sistema de opresión moderno, para actuar sobre él y transformarlo; de hecho, “no es posible una acción antirracista que no esté comprometida con una defensa radical de la justicia y de la equidad (Gilroy, 1990; Berman y Paradies, 2010).

Cuando hablamos de Enfoque antirracista, nos referimos a fundamentos, métodos y posición crítica que evidencia, analiza, y actúa para transformar la ideología, patrones, discurso y acciones que justifican y perpetúan relaciones de poder que distinguen entre seres racializados superiores y seres racializados inferiores. En este sentido, el enfoque antirracista requiere comprender los contextos históricos que van redefiniendo el racismo en el marco de las redefiniciones de las relaciones de poder que sostienen la desigualdad, la discriminación, la exclusión y negación de unos seres sobre otros, por lo que el enfoque antirracista debe interrelacionarse con la antidiscriminación y opresión en todas sus formas.[2]

Con este enfoque protegemos de manera específica a las personas y pueblos que han sido afectados históricamente por los sistemas de opresión, exclusión y expulsión racista. Para el caso colombiano protegerá la dignidad humana del pueblo negro, afrodescendiente, palenquero y raizal visibilizando y denunciando el racismo y sus expresiones recreadas desde la colonización hasta hoy.

       ENFOQUE ETNODIFERENCIAL: El principio de enfoque diferencial reconoce que hay poblaciones con características particulares en razón de su edad, género, orientación sexual, situación de discapacidad, ciclo de vida, contexto social, contexto psicosocial y condición étnica. Por tal razón,  se hace necesario que el enfoque étnico se mantenga siempre  en las decisiones, no solo en desarrollo de políticas públicas, sino en el desarrollo de la participación politica de estas comunidades, garantizando una efectiva participación, financiación estatal de campañas y garantías de seguridad para su  regular ejercicio. 

[1] Propuesta del documento de reintegración y reincorporación social y económica con enfoque diferencial étnico y de género y su instrumento normativo para los pueblos negros, afrocolombianos, raizal y palenquero. 2020

[2] Ver cita 1

Propuesta Politica MSA. PRINCIPIOS

PRINCIPIOS

IDENTIDAD. Es el reconocimiento del ser Negro desde su cosmovisión, usos y costumbres ancestrales como pueblo  étnico en Colombia. La identidad se la vive como reafirmación étnico-cultural en lo individual y en lo colectivo. Se manifiesta en el sentido de pertenencia a una historia, a un origen y unas prácticas de vida heredadas de generación en generación a través de la tradición oral. Por esta razón la identidad es la comunión del ser negro con sus tradiciones, con la forma de convivencia armónica con la naturaleza, con los mandatos ancestrales y con un proyecto político-organizativo liberador

AUTONOMÍA: entendida como la capacidad política y el derecho del pueblo negro, afrodescendiente, raizal y palenquero a reconocerse como pueblo étnico para decidir, orientar y desarrollar su propio proyecto de sociedad, basado en sus intereses como cultura diferenciada del resto de los colombianos. La autonomía comporta mayoría de edad en la toma de las decisiones que afectan nuestra vida y eleva autovaloración de un pueblo históricamente marginado. A la base de este principio se haya la posibilidad de autodeterminación como ejercicio del ser negro y se constituye el sueño de recuperar las nacionalidades culturales de las comunidades que conforman este pueblo  étnico de este país.

TERRITORIALIDAD: en la visión del pueblo negro, afrodescendiente, raizal y palenquero, el territorio es algo más que la tierra donde se cultiva. Es más bien un espacio de vida donde se construye y se reconstruye la cultura y donde se crean tradiciones de convivencia entre los seres humanos y entre estos con la naturaleza. El territorio es en realidad un espacio para ser. Por ello, es sagrado, ya que en él se encuentran los antepasados en forma de memoria colectiva dictando las pautas de comportamiento social a través de los mitos y leyendas. El territorio es también espacio biofísico donde se establecen o se desarrollan relaciones de pertenencia, parentesco y espiritualidad. Pero la ocupación de estos espacios tiene una dimensión histórica, sociopolítica y cultural.

PARTICIPACIÓN: la participación es un principio, un derecho y un deber. Como principio es la posibilidad del ejercicio del Ser. Es decir, la capacidad de expresarse y de incidir en las decisiones que nos afectan como pueblo. Como derecho y como deber está consagrada en la constitución política y las leyes del Estado colombiano y desde luego también en los derechos colectivos en el marco del derecho internacional.

Ser participe es una expresión de vida y la posibilidad de defensa de la misma. Sin participación no tendremos reconocimiento y sin reconocimiento es como si nuestro pueblo no existiera.

VIVIR SABROSO: vivir sabroso se concibe como la capacidad del pueblo negro, afrodescendiente, raizal y palenquero para alcanzar un crecimiento humano en armonía con el entorno natural y el respeto de los mandatos ancestrales sobre la producción económica, las creencias, la convivencia, los servicios básicos, los valores humanos, etc. Es decir, el Vivir Sabroso es la cosmovisión de nuestro plan de vida, la autonomía alimentaria y la soberanía territorial, cuyos ejes articuladores son la cultura propia, las prácticas colectivas de vida, el autogobierno en los territorios y agroecología.

ACCIÓN SIN DAÑO. Este principio propende por el respeto total y absoluto de los preceptos ancestrales que sustentan el imaginario cultural del pueblo negro, afrodescendiente, raizal y palenquero. En este sentido, busca que la implementación de las políticas, programas y proyectos del plan no surtirán efectos adversos de tipo social, individual o territorial.               

miércoles, 22 de septiembre de 2021

Propuesta Politica MSA. INTRODUCCION

INTRODUCCION

Desde abril de 2020 un grupo de hombres y mujeres afrodescendientes residentes en Colombia, retomaron las riendas del denominado Movimiento Social Afrocolombiano MSA, con un propósito fundamental que es el de formular una propuesta politica con alcance nacional y que recoja el anhelo del pueblo negro, afrodescendiente, raizal y palenquero, en esta dimensión. 

Desde el año 1994 el Movimiento Social Afrocolombiano ha sido definido, como: una alternativa política que reúne y aglutina las diferentes fuerzas e ideologías de los líderes que luchan por la reivindicación de los derechos culturales, territoriales, sociales y económicos de la población afrocolombiana y de los demás sectores excluidos de las grandes decisiones nacionales. Este movimiento busca la cohesión de las diferentes expresiones de comunidades negras a todo lo largo y ancho del territorio colombiano, con miras a convertirse en una alternativa de orden social y política, de sentar las bases para la formulación de una política de estado en beneficio de la población afrocolombiana y demás sectores marginados del país, a través de unos lineamientos autogestionados y un marco de planificación democrático.  El compromiso del movimiento social afrocolombiano, debe ser el de un orientador de opinión y señalador o indicador del camino que conduzca al verdadero avance en el proceso de desarrollo económico, social y político de las comunidades negras confrontando y exigiendo un trato justo y equitativo a partir del respeto por sus diferencias”. 

Siendo conscientes de la  dispersión politica en que estamos, asumimos este reto de estructurar inicialmente esta propuesta politica para que sea analizada, discutida y finalmente que pueda representar el pensamiento de la mayoría.

En su contenido la Propuesta Política del MSA promueve la participación política autónoma y colectiva de la población negra, afrocolombiana, raizal y palenquera. Esta propuesta  evidencia el compromiso con la defensa de los territorios colectivos, la protección del medio ambiente, el desarrollo sostenible, la lucha contra el racismo y la discriminación racial, la implementación del enfoque diferencial afrocolombiano, el enfoque intersectorial, el enfoque antirracista, el enfoque de género,  la defensa de los líderes sociales, la implementación del acuerdo de paz y en particular, el capítulo étnico. 

Igualmente esta propuesta Política del MSA promoverá la defensa de los derechos humanos, el derecho internacional humanitario, la aplicación del convenio 169 y 111 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la Mujer (Belem do Para), el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, El Programa de Acción de la III Conferencia mundial contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia de Durban (Sudáfrica) de 2001, el Decenio Internacional de los Afrodescendientes 2015-2024 resolución A/RES/68/237 de la Organización de Naciones Unidas etc.

 


Plan Nacional de Salud Rural (PNSR) Decreto 0351 de 2025

El presente decreto tiene por objeto adoptar el Plan Nacional de Salud Rural- PNSR, conforme al anexo técnico que hace parte integral del pr...